Incontinence treatments

Tratamientos para la incontinencia

Información sobre la incontinencia

Casi el 80% de los casos de incontinencia puede tratarse, de modo que no hay razón para no analizar las diferentes opciones que existen. Algunos afectados se sienten demasiado avergonzados para buscar un tratamiento, pero ¿sabías que más de 200 millones de personas en todo el mundo sufren algún tipo de incontinencia? 

Por lo general, el tipo de incontinencia (de esfuerzo, por rebosamiento o de urgencia) determinará la clase de tratamiento que necesitas. En muchos casos, un equipo compuesto por profesionales sanitarios como tu médico, enfermeros u otros facultativos trabajará contigo para diagnosticarte y ofrecerte posibilidades de tratamiento. Juntos elegiréis la línea de actuación apropiada. Recuerda que el primer paso siempre es consultar a tu profesional de la salud.

Afrontar la incontinencia

  • Pérdida de orina: una vejiga debilitada puede provocar incontinencia. Existen diversos tratamientos que ayudan a controlar este problema.
  • Ejercicios para el suelo pélvico: tus músculos pélvicos sostienen tu vejiga, tu útero y tu intestino en su sitio. Los ejercicios para el suelo pélvico mantienen estos músculos fuertes para tener un mejor control de la vejiga y el intestino.
  • Estudios urodinámicos: los estudios urodinámicos son una serie de pruebas realizadas para evaluar cómo funcionan tu vejiga, tu esfínter y tu uretra, incluyendo cómo almacenan y liberan la orina.
  • Medicación: existe una gran variedad de medicamentos para tratar la incontinencia de urgencia, aunque las opciones que se eligen con mayor frecuencia son aquellas que contienen las contracciones de la vejiga y retrasan la urgencia de orinar.
  • Cirugía: aunque es un método más invasivo y tiene mayor riesgo de complicaciones que otras terapias, la cirugía para el tratamiento de la incontinencia urinaria puede proporcionar una solución a largo plazo para casos graves.
  • Cinta vaginal sin tensión: (TVT por sus siglas en inglés), es un procedimiento quirúrgico para ayudar a controlar la incontinencia de esfuerzo. La cirugía cierra la uretra y el cuello vesical para evitar futuras pérdidas de orina.

En líneas generales, en el momento de tratar la incontinencia lo mejor es empezar con simples modificaciones de conducta. Estas pueden suponer un cambio importante y positivo sin que tengas que poner tu vida patas arriba. Si ves que estos cambios no te ayudan, habla con tu médico sobre las opciones de medicación o cirugía.

Cambios en el estilo de vida: hay ciertas cosas que puedes cambiar en tu rutina cotidiana para atenuar la incontinencia, por ejemplo:

  • Reducir el café, el té, el chocolate, los refrescos y el alcohol. Todas estas bebidas son diuréticas, lo que significa que pueden hacer que produzcas más orina de lo normal y te vuelvas más susceptible a sufrir episodios de incontinencia
  • El estreñimiento también puede suponer una presión extra sobre la vejiga y los músculos del suelo pélvico, así que procura tomar mucha fruta fresca, verdura y fibra. Contribuirán a que tu sistema digestivo funcione mejor y ayudarán a prevenir el estreñimiento.
  • Se recomienda beber unos dos litros de agua al día (pero procura no dejarlo para cuando se acerque el momento de irte a dormir). Si no bebes suficiente agua, la orina se vuelve más concentrada e irrita la vejiga.
  • Tener sobrepeso puede añadir presión adicional sobre la vejiga y causar incontinencia. Esto es especialmente importante si tu IMC (índice de masa corporal) es superior a 25. La ingesta de alimentos sanos y el ejercicio físico ayudan a reducir peso y a mejorar el control de la vejiga. 

Entrenamiento de la vejiga: este método es especialmente eficaz como tratamiento de la incontinencia de urgencia. El entrenamiento de la vejiga consiste en retrasar el momento de ir al baño tras sentir la urgencia de orinar. Por ejemplo, al principio del entrenamiento, trata de retrasar el momento de ir al baño 10 minutos cada vez que sientas esa urgencia. Al día siguiente, retrasa la visita al baño 15 minutos, y así sucesivamente. La mayoría de los facultativos sanitarios recomiendan ir al baño cada 2-4 horas. 

Visitas al baño programadas: consiste en ir al baño a horas específicas y siguiendo una programación, en contraposición a ir siempre que aparece esa urgencia. Normalmente se establece cada dos horas más o menos, pero habla con tu médico para diseñar la rutina que más te conviene.

Recursos de ayuda para la incontinencia: utilizar material de apoyo o productos de ayuda puede ayudarte a gestionarla, ya que reducen el impacto del problema y te permiten disfrutar de la vida como tú quieras.

Los recursos de ayuda para la incontinencia suelen estar disponibles como ropa interior, compresas o protecciones superabsorbentes que bloquean la humedad y la transforman en gel para evitar escapes y mantener la piel seca. Además, evitan el mal olor. Depend® cuenta con una amplia gama de productos para hombre y para mujer.