Female incontinence

La incontinencia en la mujer

Acerca de la incontinencia femenina

La incontinencia afecta a las mujeres casi dos veces más que lo que afecta a los hombres. El embarazo, el parto, la menopausia o la anatomía del tracto urinario de la mujer son factores que incrementan la probabilidad de sufrir incontinencia. Además, las mujeres mayores pueden padecer incontinencia con más probabilidad que las mujeres jóvenes. Sin embargo, no es ley de vida que acabes sufriendo incontinencia a medida que te haces mayor. La incontinencia es algo que puede tratarse y, a menudo, solucionarse, independientemente de tu edad o tu condición física. 

¿Sabías que...?

  • 1 de cada 4 mujeres mayores de 35 años sufre incontinencia
  • De las mujeres mayores de 60 años, aproximadamente el 23% convive con la incontinencia
  • El problema es más común en mujeres que en hombres

No estás sola

El nivel de incontinencia que sufre una mujer puede variar desde una leve pérdida al reír, toser o estornudar hasta la pérdida frecuente de grandes cantidades de orina. Algunas mujeres lo ven como una evolución normal y no lo consideran un problema, cosa que sí es. Esto lleva a muchas mujeres que sufren incontinencia a “resignarse” ante esta molestia en lugar de buscar ayuda o consejo médico. Si tú o alguna persona cercana sufrís incontinencia, consultad a vuestro médico enseguida.

Tipos de incontinencia en la mujer

Hay tres tipos principales de incontinencia femenina:

  • Incontinencia de esfuerzo

La incontinencia de esfuerzo ocurre cuando factores como la risa o la tos ejercen presión sobre una vejiga ya debilitada, lo que provoca que la orina se escape. Por lo general, esta variedad de incontinencia en las mujeres solo ocasiona pequeñas pérdidas, si bien, dependiendo del nivel de actividad, estas pérdidas pueden ser más frecuentes. La incontinencia de esfuerzo es el tipo más común de incontinencia femenina.

  • Incontinencia por rebosamiento

Puedes estar sufriendo incontinencia por rebosamiento si tienes la sensación de que en realidad nunca eres capaz de vaciar la vejiga del todo y tienes un constante goteo o pérdida de orina a intervalos regulares.

  • Incontinencia de urgencia

Se produce cuando la urgencia de orinar es tan repentina e intensa que apenas te da tiempo a llegar al baño. Como resultado, podría producirse una pérdida de orina. Este tipo de incontinencia femenina también se conoce con el nombre de “vejiga hiperactiva”.

Tu médico podría someterte a una serie de pruebas para determinar si sufres incontinencia, y, en tal caso, de qué tipo se trata. Una de las cosas que el médico probablemente te pedirá que hagas será llevar un registro donde anotes a diario la frecuencia con la que vas al baño y cuánta orina expulsas cada vez. También podría pedirte un análisis de orina para averiguar si tienes alguna infección en el tracto urinario.

Por qué las mujeres sufren incontinencia

Dar a luz y empujar al bebé a través del canal de parto provoca todo tipo de dilataciones en la mayoría de los órganos pélvicos. Parece que algunas mujeres resisten esta dilatación mejor que otras.

Cualquier debilitamiento de la vejiga causado por el parto se puede ver incrementado por factores como la tos constante, estornudos, estreñimiento o por el aumento de peso. Además, la disminución de niveles hormonales debida a la menopausia también puede contribuir a la incontinencia.

Otras causas habituales de la incontinencia femenina incluyen:

  • Cistitis e infecciones de vejiga, el estreñimiento y los efectos secundarios de algunos medicamentos son algunas de las causas con tratamiento más sencillo a corto plazo de la incontinencia. Tras visitar al médico suele producirse un alivio rápido de estos problemas.
  • Las intervenciones quirúrgicas a veces pueden causar incontinencia a largo plazo. La recuperación de estos procesos puede afectar al ritmo con el que se restablece la continencia.
  • Malformaciones congénitas, enfermedades degenerativas como el Alzheimer y otras enfermedades crónicas pueden requerir un tratamiento continuo de los síntomas de la incontinencia.

Es importante comprender que la incontinencia no es un factor inevitable del envejecimiento, ni es necesario resignarse a sufrirla a largo plazo tras tener un bebé. En muchos casos puede curarse, y siempre puede tratarse.

Entiende tu cuerpo

Muchas mujeres con incontinencia tienen los músculos del suelo pélvico debilitados o dañados y pueden no darse cuenta de que tienen la vejiga llena, lo cual dificulta controlar la micción. En muchos casos, pueden recuperar algo de fuerza en estos músculos aprendiendo y practicando ejercicios para el suelo pélvico.

La orina se compone aproximadamente de un 95% de agua y un 5% de residuos. Muchas personas creen erróneamente que bebiendo menos líquido reducirán la pérdida de control de su vejiga. Pero la realidad es que la reducción de la ingesta de líquido provoca una orina más concentrada que puede irritar la vejiga y causar problemas más graves, como infecciones y deshidratación. Además, una ingesta inadecuada de líquido puede provocar estreñimiento y, como consecuencia, contribuir a empeorar la situación.